por Fran García, UTD Instructor #91

Cuando se coincide alguna vez en el agua con un buceador que practica adecuadamente el aleteo hacia atrás, la primera sensación que se tiene es que se está presenciando un truco de magia. ¡A mí me sucedió hace unos años!

Pero más allá del efectismo visual, queda la duda en el aire. ¿Qué me aportaría el poder aletear hacia atrás, aparte de lograr dejar a mis compañeros con la boca abierta?

Supuesto 1: Te gusta la fotografía subacuática. Y como buceador experimentado, sabes que CUALQUIER movimiento realizado en el agua con nuestras aletas nos desplaza inevitablemente hacia delante. La única forma de contrarrestarlo, un indigno aleteo con las manos para retroceder que te las inutiliza temporalmente para cualquier otra función -como puede ser donar aire a un compañero, o usar un foco sin deslumbrar a quienes te acompañan! Por tanto, en el momento de intentar frenar tu movimiento de avance mientras intentas fotografiar ese precioso nudibranquio con tu estupenda cámara más carcasa valoradas en miles de euros, echas de menos una destreza que te permita frenar y quedarte absolutamente estático.

Supuesto 2: Te gusta asomar la cabeza a agujeros en la roca o en pecios. Aún no eres buceador de cuevas, pero las cavernas ya ejercen su influjo sobre ti. O la chatarra hundida te invita a introducirte un poca más allá. Pero claro, los espacios restringidos no permiten la movilidad y capacidad de giro de las aguas abiertas, y para colmo suelen estar acompañados de generosas cantidades de sedimento. Entonces piensas “¿Y si fuera capaz de salir marcha atrás de este agujero siguiendo exactamente la misma trayectoria de entrada?” Qué cómodo sería…

Supuesto 3: Has decidido inscribirte en un curso de perfeccionamiento o de progreso. Y descubres para tu sorpresa que el posicionamiento dentro del equipo, en una situación estable y estática, es imposible si no se sabe aleter hacia atrás. Quieres quedarte en tu posición, pero para avanzar en tu formación necesitas dominar esta básica destreza, sobre la que construimos el posicionamiento, la consistencia durante la descompresión, la estabilidad durante un cambio de gases, la fluidez en la rotación de botellas, la solidez en una donación de gas… tantas cosas!

¿Qué me aportaría el poder aletear hacia atrás, aparte de lograr dejar a mis compañeros con la boca abierta?

He aquí la solución: bien como parte de tu formación básica dentro de UTD (REC1, REC2…), o como parte de un curso Essentials para evolucionar hacia prácticas de buceo más seguras y efectivas cuando se procede de otras agencias formativas; o a partir de ahora, como curso independiente de un solo día (Back Kick Mini), tienes la posibilidad de dar respuesta a tus necesidades por muuuuuuuuuuuuucho menos de lo que cuestan tu cámara y su carcasa. Ni el importe ni la duración del curso serán ya impedimento para que puedas lograr tus objetivos.

¡Y siempre podrás dejar a tus compañeros con la boca abierta!*

 

*Ojo: esto suele venir acompañado de una pérdida de regulador… 😉

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