En el agua, como en el aire.

Por Fran Garcia, instructor de buceo.Fran Garcia UTD Instructor

 

 

 

 

No me considero una persona oportunista. Nunca lo he sido, a mi entender. No obstante, hoy me he encontrado en la prensa un análisis del desgraciado accidente aéreo sucedido en Colombia que inmediatamente me ha hecho reflexionar.
A la espera de los resultados definitivos de la investigación, la hipótesis más probable parece ser la falta de combustible. Y aquí comienzan las normativas y su incumplimiento. Las autoridades civiles que rigen la aeronáutica estipulan que todo avión debe partir con una cantidad de combustible suficiente como para poder alcanzar el aeropuerto más cercano al de destino, y además poder sobrevolarlo durante al menos media hora. Dicho aeropuerto, además, debe haber sido constatado en el plan de vuelo.
Pues parece ser que alguien escatimó en combustible…
Y aquí surge mi momento “buceador responsable”, el del lector que conecta esta noticia con su experiencia de buceo y enarca las cejas con sorpresa. Porque me sorprende que aún haya quienes, a costa de alargar los tiempos de inmersión, escatimen en la necesaria y prudente reserva de gas que permita a esa persona y su compañero de inmersión ascender hasta superficie o hasta el siguiente cambio de gas disponible (el “aeropuerto alternativo”) con seguridad, sin arriesgar la velocidad de ascenso y con ello la descompresión. Y me sorprende que haya quienes, a costa de llegar un poco más lejos en el interior de una cueva, prefieran apostar a que “no va a pasar nada, nunca pasa” y estiren el gas disponible más allá de la regla de tercios más rock bottom, en vez de cargar con botellas adicionales o planificar un vuelo/inmersión más corta.
Me sorprende tener que explicarlo, tener que convencer a alguien de algo así cuando, si las azafatas les dijeran al subir a un avión que dicho aparato incumple la normativa de reserva de combustible, bajarían del mismo escandalizados y poniendo el grito en el cielo contra la irresponsable compañía aérea.
La planificación, gestión y cálculo del gas disponible para nuestras inmersiones es un momento fundamental de las mismas, pues condiciona todos sus parámetros: profundidad, tiempo de ascenso, paradas de descompresión, logística necesaria, …incluso la posibilidad de tener que rechazar la inmersión como tal por superar nuestra capacidad para llevarla a cabo con seguridad y respetando nuestros límites formativos.
En un accidente de avión como el sucedido son muchas las víctimas. En un incidente de buceo debido a las mismas causas son menos los afectados. La diferencia es que en este segundo caso está en nuestras manos el evitarlo.

Autor

Fran García, UTD Instructor #91
Fran García, UTD Instructor #91
Buscando el buceo más divertido y seguro, en Rivemar desde 2011. Siempre deseando entrenar, enseñar y divertirse BUCEANDO! ¿Le sigues en esta aventura?

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Comments
  • miguel angel grimal algarate
    01/12/2016

    amen fran. deverias escribir un libro por tu experiencia y la de los que te rodean (que no son pocos)

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  • Antonio
    02/12/2016

    El “no va a pasar nada, nunca pasa” se oye demasiadas veces. ¿Tan poco respeto tenemos por nuestra vida? Además de la vida de nuestro compañero de buceo que también se ve implicado en esta imprudencia.
    Gracias por tus sabias palabras 🙂

    reply
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