“¿Qué material prefieres para tu cuello o los puños de tu traje seco?”

Desde mi posición actual, he escuchado esta pregunta decenas de veces. Y también he oído decenas de opiniones al respecto, puesto que, como dice mi madre, “cada uno cuenta la feria tal como le haya ido en ella”!

Personalmente he tenido de todo. Cuellos de látex y puños del mismo material, recambios desmontables (qué sueño e ilusión cuando descubrimos que se podían intercambiar sin recurrir a gomas ni adhesivos!), elementos de silicona, y finalmente neopreno.

Irónicamente he acabado en aquello con lo que comencé. Dado que mi primer traje seco fue un Aqualung de neopreno 7mm, el cuello era del mismo material. Cuando descubrí las bondades del seco trilaminado, pasé al conocido sistema ZipSeal, que prometía la intercambiabilidad rápida a un precio poco aquilatado.

El material de estos puños y cuellos era latex. Cómodo, resistente, sólo me planteó un problema: es material orgánico, y como tal se degrada. Se degrada con el sol, se degrada con el agua, se degrada hasta con el ozono de aire! Así que, como muchos de vosotros, acababa al cabo del tiempo con los puños y el cuello hechos chicle aunque resistiendo a las rasgaduras.

Tras pasar a otros sistemas intercambiables, decidí acompañar el cambio de método con un cambio de material, y probé la silicona en cuello y puños. Ahora sí, los ingredientes del puchero permitían una durabilidad casi eterna al no ser organicos, a costa eso sí de una mayor fragilidad a la hora de calzarse unos u otros. Persevero con los puños de silicona, asumiendo que una rasgadura en un mal movimiento al ponérmelos se compensa con el bajo coste de los mismos, de modo que siempre llevo un puño de repuesto en el bolsillo de mi rata!

Irónicamente he acabado en aquello con lo que comencé.

No así con los cuellos. Como os he contado, volví a los orígenes, y redescubrí el placer de bucear con el cuello calentito, con un material agradable y resistente como es el neopreno, y con garantías de estanqueidad si se toman las medidas correctamente a la hora de confeccionar el traje.

Y así es que mis dos trajes llevan sendos cuellos de neopreno -uno de los cuales acabo de sustituir después de más de trescientas inmersiones. Y cómodamente intercambiables puños de silicona, con su correspondiente repuesto en el bolsillo.

¡Más cosicas!

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